viernes, 29 de julio de 2011

INTRODUCCION A LOS FF. DD.





INTRODUCCION A LA
HISTORIA  Y  DOCTRINA
DE LOS
FILOSOFOS INCOGNITOS O DESCONOCIDOS
  SU INFLUENCIA EN LA MASONERIA HERMETICA
Y EN EL MARTINISMO
  
Estudio realizado para mejorar tanto la percepción como la  comprensión de los Filósofos Incógnitos, la Masonería Hermética y del Martinismo por parte de todos los iniciados en cualquiera de las filiaciones y Ordenes a las que pertenezcan, ya que el presente estudio busca poner ciertos argumentos en las manos de los Iniciados y enriquecer, de esta manera, su visión de esta tan basta, como enriquecedora Doctrina.

+ E. a. A. C.
M:. M:.
Miembro de la Soc. de los Fil. Incógnitos
S. I. Mart::: Fil. Rusa
S. I. Mart::: Fil. Francesa


ESQUEMA DE LA FILIACION DE LAS FRATERNIDADES INICIATICAS DE OCCIDENTE


         El presente esquema ha sido seleccionado de una serie de organigramas que tratan de explicar las filiaciones de las diferentes Ordenes que componen la Tradición Occidental y Cristiana desde el punto de vista Iniciático, y ha sido tomado de la Obra del Hno. Robert Ambelain, “Le Martinisme, Historie et Doctrine, La Fran-Maconnerie Occultiste et Mystique, 1643-1943”, ya que esta tabla aparte de estar muy bien documentada observa las filiaciones globalmente y más que en lo particular con que suelen verlo las diferentes Ordenes:


INTRODUCCION
        
         Hemos querido abordar este estudio, fundamentalmente debido a la poca información que se encuentra disponible sobre los Filósofos Incógnitos, la Masonería Hermética y el Martinismo, y también por lo antojadizo que han resultado algunas opiniones sobre lo que fue y lo que es esta importante corriente de la Tradición Hermética Occidental y Cristiana. Muchos  han caído en múltiples errores de interpretación debido a que innumerables instructores solo han visto en esta Doctrina lo que ellos han podido y querido ver, por un lado, y por otro, porque creyeron ver lo que nunca fue.
         A modo de ejemplo, tomaremos referencia sobre el Martinismo, ya que esta vía es la más exterior o exotérica desde el punto de vista de nuestro análisis, y aún más del Hermetismo. Son numerosos los iniciados en el Martinismo en comparación con los masones que están posesionados de grados herméticos, o más difícil encontrar, miembros de la Sociedad de los Filósofos Incógnitos; y como es así, tenemos que argumentar sobre los primeros. Para unos esta vía , para el que se inicia, constituye un caos y una constante de contradicciones por la cantidad de opiniones encontradas y opuestas que existen entre las diferentes Ordenes. Allí radica la intolerancia que existe entre una Orden y otra, aun perteneciendo a una misma Filiación.
         Para unos, la docencia Martinista reposa sobre el estudio de la magia de los Elus-Cohen del siglo XVIII y del neo-ocultismo papusiano de finales del siglo XIX; para estos, la Orden Martinista debería inclinarse por los estudios masónicos simbólicos y capitulares. Otros hacen hincapié en el estudio de las mancias, del tarot, la numerología y la cábala. Otros dicen que la finalidad del Martinismo está enfocada hacia estudios orientalistas; y así existen tantas tendencias e interpretaciones como tantas Ordenes Martinista parecen existir.
         Louis Claude Saint-Martin ha legado a sus seguidores una nutrida obra desde donde podemos extraer su pensamiento y sus sabios consejos de auto-regeneración; sin embargo también es el hombre-iluminado que dice las cosas por su nombre:
“... ¡Hay de vosotros, instructores humanos! ¡Cuánto os arrepentiréis algún día de haber abusado de las almas, llevándolas por caminos nulos, imaginativos e ilusorios, que les habrán dado una tranquilidad engañosa, proporcionándoles alegrías exteriores y comunicándoles sombras de verdades que les habrán impedido trabajar por la renovación del centro de su ser! Todas vuestras asociaciones emblemáticas no les habrán comunicado la vida, puesto que ellas mismas no la tienen. Vuestras asociaciones prácticas les serán todavía más funestas, si no es el espíritu lo que las ha convocado, reunido, constituido y santificado con sus lágrimas y las plegarias de su dolor. ¡Y dónde están estas asociaciones que nos serían tan saludables! ... Sí, instructores ciegos, ignorantes o que presumís demasiado de vuestras fuerzas y vuestras luces, os arrepentiréis algún día de haber abusado de las almas ...” (El Hombre Nuevo, capitulo 7).
         Pero, ¿quién en realidad interpreta más o menos la Filiación auténtica del Martinismo de Louis Claude de Saint-Martin, conocido como el Filósofo Incógnito? Por cierto que nadie.
         Si nos fijamos bien la filosofía de Saint-Martin está muy lejos de lo que ha venido a constituirse en “Orden Martinista”. Y es tan así, que a lo largo de nuestro peregrinar hemos constatado innumerables veces que hasta quienes dirigen estructuras martinistas desconocen por completo la obra del Maestro, hasta tal punto que ni siquiera han ojeado alguna obra de Saint-Martin. Resulta increíble, pero tal es la ignorancia con la que nos hemos encontrado.
         Aquí radica precisamente la respuesta a la inquietud de que existan tantas tendencias que casi siempre resultan también contradictorias entre sí. Cuando se desconoce el espíritu y la letra de quién ha sido el fundador de esta filosofía, imposible es poder ajustarse a su pensamiento iluminador.
         Muchas veces lo hemos dicho, que sin dudas, el único Martinista que ha existido es Louis Claude de Saint-Martin; los demás, en la medida que ha pasado el tiempo, se han alejado más y más del pensamiento del Filósofo Incógnito. Por lo tanto, los esfuerzos de todo estudiante e investigador iniciado en el Martinismo debe estar enfocado a descubrir la esencia y lo fundamental del pensamiento de Saint-Martin y una vez descubierto llevarlo a la práctica en su propia vida cotidiana. Así pues, ¿puede existir algún auténtico Martinista que no sea consecuente con la filosofía de vida que ha, voluntariamente abrazado cumplir? Lo contrario resulta ser de una persona con inclinaciones intelectuales y especulativas con el solo ánimo de poseer algo de información teórica de esta rica e iluminadora filosofía, no más.



         Nada mejor que ir a la obra de Saint-Martin para conocerlo en propiedad. En “El Cocodrilo, o la Guerra del Bien  y del Mal” (que a todo Martinista hará muy bien estudiar), encontramos una de las claves para comprender su propósito. Del Canto 14 y 15 podemos extraer importantes conclusiones. Veamos:
         Encontramos que Saint-Martin hace referencia a un simbólico personaje que él llama “Señora Jof”. Ella  representa las virtudes Martinistas, y nos dice:
“... si se presentaba ante gente instruida, y trataban de temas relativos a las ciencias y a los conocimientos más profundos, mostraba no solo que comprendía cuanto había dicho, sino incluso les hacía entender que, si quisieran, podría saber y decir mucho más...”
         Pero también, esta “Señora Jof” es simbólicamente el Martinismo como cuerpo doctrinal al estar vinculada a una “Sociedad de Independientes” (S. I.), que en realidad es el nombre encubierto de la “Societe des Intimes” (S. I.) y de los  “Superiores Incógnitos” (S. I.) . Saint-Martin nos dice, que:
“...como vivía en todas partes, también tenía en todas partes su Sociedad de Independientes, que ciertamente deberían haberse llamado la Sociedad de los Solitarios, puesto que cada hombre tiene en sí mismo esta Sociedad ... como esta Sociedad difería absolutamente de todas las sociedades conocidas, e incluso no era una sociedad, no hay que considerar la palabra reunir en el sentido en que se la entiende comúnmente. Así, aunque presento aquí a la Señora Jof reuniendo a los diversos miembros de la Sociedad de los Independientes, no es menos cierto que no se reunían en absoluto; que esta presunta asamblea se realizaba para cada uno de los miembros aisladamente, en el sitio en que se encontrara, y sin estar sujeto a ningún local, a ninguna ceremonia ni a límite alguno; que cada uno de los miembros tenia el privilegio de ver a la vez a los otros miembros, en el lugar en que estuvieran, e igualmente de ser percibido por cada uno de ellos ... todos tenían el privilegio de hallarse en presencia de la Señora Jof, así como la Señora Jof tenia el privilegio de estar presente para todos ellos a la vez, cuando lo quisiera, cualquiera que fuera la distancia y la variedad de lugares que ellos habitaban...”
 Esta es tan solo una cita a algunas líneas de la pluma de Saint-Martin para que el estudioso observe que tan lejos puede estar una “Orden Martinista” de los propósitos que en original se dictaron. Quien lea que saque sus propias conclusiones.
         Sin embargo, Louis Claude de Saint-Martin es solo el último exponente de toda una Doctrina Iniciática que ha viajado de siglo en siglo, de fraternidad en fraternidad y de orden en orden hasta nuestros días. Algunos hemos conocido algunos fundamentos de esta Doctrina y hemos reconocido que ellos no son el producto de nuestro siglo, sino que hemos visto en el horizonte de la Tradición Occidental y Cristiana, la Luz de nuestros Maestros Pasados. ¿Quiénes son ellos? Pues busquemos en nuestros ancestros.


         Nuestros orígenes no se pierden en la noche de los tiempos, aunque así lo pareciera, sino que ellos están ligados a la génesis de todas las religiones del mundo. La doctrina de la llamada “Caída de los Angeles”, nos refiere a la comprensión de cómo hemos perdido nuestros privilegios espirituales mientras permanecíamos en el seno de Dios. Luego de esta caída se abre un nuevo universo, en el que entendemos el misterio del proceso de la muerte (ya que antes de este acontecimiento no la conocíamos), marcando este hecho el inicio ya degradado, de nuestra estadía, como humanidad, en nuestro tránsito por esta escuela que llamamos tierra.
         Desde el punto de vista cabalístico, viene a manifestarse la “Primera Familia” que nosotros identificamos con el “Iod” y que la teología  solo ha visto la parte superficial en los primeros diez capítulos del libro bíblico del Génesis. Lo que fue el carácter trascendental, viene a convertirse con el tiempo en trascendente. Los Maestros deben ya recordar a esta humanidad sobre la hermandad que debe existir entre todas las almas; sobre la corriente invoevolutiva representada por la simbólica escalera de Jacob, donde bajan los ángeles por la izquierda (Sefira Binah) y por la derecha suben las almas (Sefira Jocmah), estando en lo alto de la escala el Trono radiante de Dios (Sefira Keter); establecer la veneración hacia los Maestros; recordar a la humanidad de que ella es solo un facsímil del Logos Andrógino y Armónico; la ya presente preocupación para que se lleve a efecto la completa reintegración de los seres a su primitiva pureza espiritual ya perdida.
         Para alcanzar paulatinamente estas metas, los Iniciados realizaron el Arcano de la Fuerza, uniéndose en cadenas dirigidas por principios egregóricos. Estos esfuerzos dieron origen a una primera Religión. Ella surge de un torbellino colectivo generado por un Egrégor, que incluso funda diferentes cultos en varios países distintos. La construcción de esta Religión obedece al mecanismo cabalístico del “Tetragramatón”. Al término de dicho ciclo están dadas las condiciones para la materialización de dicha estructura.
         Luego, los Discípulos vienen a formar dos categorías. La primera, constituida por los principales que son los Apóstoles de la Doctrina, que encarnan el Cuaternario Hermético: Aguila, pensadores valientes; León, santos ardientes; Hombre, calculador y prudente; Toro, trabajadores organizados. La segunda categoría son los discípulos secundarios, que en su conjunto aman la metafísica hasta el límite de lo racional y en su autosacrificio imponen la Doctrina.
Sin embargo, no debemos olvidar que la “Caída” ha sembrado el signo de la materialidad en la humanidad, y ha venido también a manifestarse también el error.
         Con el tiempo vemos surgir la religión de Krishna, la Filosofía de Fo-Hi, Hermes Trimegisto, Zoroastro, Orfeo, Moisés, el Budismo, el Cristianismo y otras importantes religiones del mundo.
         En lo que a nosotros se refiere, y no olvidando el sentido de la unidad que reposa  en la base del pensamiento Martinista, rescatamos de la esencia de la Tradición Cristiana la conciencia de la unidad del hombre con Dios, y el amor como el medio para que esta unidad se realice. Allí descansa la razón de ser del Martinismo y de toda la Filosofía Iniciática de las antiguas filiaciones Rosa+Cruces. Es lo que predicaron los antiguos gnósticos, lo que persiguieron las órdenes caballerescas, lo que impulsó a los cabalistas cristianos, lo que fue la razón de ser para los Iluminados y lo que debe llamar al corazón  del verdadero Martinista.


         ¿Cómo podríamos concebir una filiación iluminista apartada de las Doctrinas del Cristo? No le vemos sentido.  Es por eso que no podemos imaginar al verdadero Martinista sino como el Apóstol y el Sacerdote de la religión del Reparador. Tal dignidad está más allá de lo que el iniciador-hombre puede conferir, es la gracia del Elías Artista, la misericordia del Espíritu Santo que decide reposar en el corazón del iniciado para honra y gloria de Dios. Esta es la “Filiación Oculta” a la que han pertenecido Louis Claude de Saint-Martin, Martines de Pasqually, Emmanuel Swedenborg, Jacobo Boehme, Khunrath, Maier, Paracelso, Tritemus, etc. A dicha filiación la llamamos “Oculta” pues es privilegio de los que han querido ver a Dios y lo han logrado.
         Entonces, ¿quienes se reúnen en el Templo del Espíritu Santo?

Templarismo



         Sin embargo, y para nuestro estudio, debemos considerar las estructuras iniciáticas para así entender con mayor claridad el tránsito en el tiempo de las doctrinas que han llegado hasta nosotros. Así resulta de sumo conveniente tomar en consideración como es que el Templarismo vino a manifestarse.

El ideal templario está representado en un gobierno o estado perfecto y universal donde los principios del espíritu sujetan las tendencias de lo físico y terrenal. Solo así es posible aniquilar los excesos generados por los poderes puramente políticos y religiosos. Allí encontramos el freno a la corrupción de los líderes y la ganancia para el pueblo que a través de una sana economía y comercio da en justicia a cada cual lo suyo. Vemos en el ideal templario el término de las luchas inútiles de las nacionalidades y castas. Este ideal funda las bases del reino de Dios en la tierra. Es un estado “Teocrático”, pues las comandancias se agrupaban en prioratos y estos en grandes prioratos, y sobre ellos el Gran Maestro de la Orden caballeresca.
         Sin embargo, los Templarios fueron perseguidos por el poder temporal de la política y la religión hasta casi su total y completa eliminación. Así su último Gran Maestro, Jacobo de Molay fue quemado vivo en París por orden del Rey Felipe el Hermoso, siniestramente de acuerdo con el Papa romano Clemente V, y así apoderarse de sus inmensas riquezas. ¿Cuáles fueron sus otros enemigos? La calumnia, la envidia y las pasiones que dominan a los enemigos de la Luz.
         Los que cobijaron a los dispersos Templarios fueron los Hermetistas, quienes se esforzaban en la realización de la Gran Obra; los constructores y albañiles libres preocupados por el culto del trabajo y la conservación del simbolismo en la arquitectura. Con el tiempo estas filiaciones llegan a fusionarse generando una vigorosa corriente que llenaba las expectativas de los nuevos iniciados. Las nuevas persecuciones de la Iglesia romana no tuvieron el efecto de 1314.

Rosacrucianismo



         Según el concepto de los buenos investigadores de la filiación Rosa+Cruz, es posible establecer lo que se denomina “Rosacrucianismo Primario”, compuesto por una cantidad pequeña de místicos célibes conformados por tendencias bastante claras y salidos de la corriente del gnosticismo, la cábala y el hermetismo alquímico. Se destacan en su accionar por el absoluto secreto de sus operaciones, y el resultado lo  ponen al alcance de la humanidad, o sea, la ciencia, el progreso y la ética en la esfera intelectual. De este movimiento, la reforma de Lutero toma inspiración. En sus conocidas obras “Fama Fraternitatis” y “Confessio” es posible ver al papado romano como una representación del anticristo.
         Luego se manifiesta lo que se denomina “Rosacrucianismo Secundario”. Este tipo de Rosacrucianismo es distinto del anterior, pues ya no es la escuela estricta donde el iniciado estaba obligado a producir verdaderos resultados en el campo del autoperfeccionamiento, sino que apunta hacia el enciclopedismo donde se debía tener la suficiente capacidad para la especulación científica y la investigación propia de los siglos XVI, XVII y XVIII, amplitud de conciencia y un espíritu adicto a la idea del bien. De entre ellos se escogía a los miembros de la Fraternidad.
         Surge entonces, en el interior de este tipo de Rosacrucianismo, el alma del antiguo templarismo y de la vieja Rosa+Cruz; se involucra en la política de los tiempos, pero esta vez utilizando la prudencia para que no se repita lo que a Jacobo de Molay. Busca el camino más seguro para influenciar en la sociedad profana y resulta de la fundación de la Orden Masónica.

Franc-Masonería



         Esta nueva Orden que surge del espíritu Rosa+Cruz viene a guardar en sí todo el arsenal del simbolismo rosacruciano como suyo.
         Quienes participan de la fundación y desarrollo de la moderna masonería especulativa son miembros de la antigua filiación hermética y rosacruz, quienes tomando fragmentos del sistema de los grados de la albañilería libre pone como base los tres primeros grados masónicos. Esta adaptación comienza en 1646 y al llegar 1717 el sistema se encuentra completamente organizado. De esta manera la masonería vendrá a ser la nueva base sobre la que se construirán las tendencias sociales y también iluministas. De tal sistema viene la sociedad profana en su conjunto a conocer de las grandes reformas y revoluciones sociales. El mundo conoce de héroes nacionales y libertadores que surgen de las filas de la Franc-Masonería.
         En adelante, una parte de la Orden Masónica, se alejará cada vez más de su origen iniciático, mientras surgen también de su interior algunas tendencias con propósitos iluministas. Podemos citar en propiedad algunos ritos como lo son los “Caballeros Masones Elus-Cohen del Universo” de Martines de Pasqually, algunos ritos de tendencia egipciaca quienes insertan en sus nomenclaturas de grados antiguas Fraternidades relacionadas tanto con la antigua masonería operativa, con el Templarismo, con el cabalismo, con la teurgia y el hermetismo, y les asignan algún numeral dentro de los extensos sistemas de grados.

Martinecismo



         Cuando la Masonería se ha involucrado demasiado en los cambios políticos y sociales en el mundo, es cuando aparece Martines de Pasqually y la Orden de los Caballeros Masones Elegidos-Sacerdotes del Universo, que se hace conocer en Francia entre los años 1767 y 1780.
         Esta Orden está compuesta de nueve grados. Los tres superiores son grados rosacruces. Es una Orden mágico-teúrgica con un fuerte predominio de los métodos puramente mágicos.
         En esta Orden se destaca Louis Claude de Saint-Martin en su rol de secretario del Maestro y alcanzando todos los grados de la Orden. Finalmente resulta ser elegido miembro del Supremo Tribunal de la Orden. Destaca además Juan Bautista Willermoz quien en lo futuro insiste en tales prácticas, pero esta vez en su propio sistema, o sea en lo que conocemos como Willermocismo.
         El Martinecismo ha sido confundido habitualmente con el Martinismo y ello solo por una asociación de nombres: “Martines” con “Saint-Martin”; pero en realidad la diferencia entre ambos sistemas es muy grande. Por eso hemos insistido en esta explicación, ya que es necesario que cada concepto sea entendido en su justa medida. Martinecismo es el movimiento masónico generado por Martines de Pasqually enfocado hacia el trabajo teúrgico que él expuso en su obra, el “Tratado de la Reintegración de los Seres” y desarrollado en el interior de la Orden de los Elus-Cohen y que se encuentra explicado en sus rituales; ni más ni menos.

El Martinismo de Saint-Martin



         Este es un concepto y una filosofía; en absoluto representa una estructura funcional o una orden en particular.
         Martinismo es el movimiento al cual dio origen Louis Claude de Saint-Martin, quién por su filiación a la “Sociedad de los Filósofos Incógnitos” se hizo llamar a sí mismo, el “Filósofo Incógnito”. El compendió de su pensamiento reformador, de la antigua doctrina rosacruz, y que se expresa a través de su importante obra literaria, es lo que en estricto debe ser entendido dentro del concepto “Martinismo”.
         Nada tiene que ver con el Martinecismo de Martines de Pasqually, porque cuando el Martinismo se manifiesta, Saint-Martin ya había renunciado a todas las estructuras masónicas a las que había pertenecido, incluyendo a los Elus-Cohen.
         Louis Claude de Saint-Martin genera este movimiento a partir de su iniciación en los “Filósofos Incógnitos”, por una parte, y porque descubre la monumental obra de su Maestro Espiritual, Jacobo Boehme. Sus discípulos son pocos pero muy bien escogidos, los que agrupa en lo que se denominará “La Sociedad de los Intimos”. Allí expone y enseña su visión y filosofía de Dios y su comprensión en la realización existente entre Dios, la Naturaleza y el Hombre.
         El concepto del Martinismo de Saint-Martin, da mucha importancia a la oración  y cuando evoca al sentido de la Iniciación, lo hace en un sencillo ritual que contrasta con la suntuosidad de los rituales de la futura Orden Martinista. El Martinismo de Saint-Martin lleva al iniciado hacia la meditación, la creación del Hombre de Deseo y no hacia el ambiente mágico y teúrgico como ocurre con el  Martinecismo y el Willermocismo.
         No confiere más que un solo grado, que es lo que ha recibido de la filiación Rosa+Cruz: S::: I:::, y allí radicarán las más marcadas diferencias que en lo futuro se establecerán con los Martinistas que surgen de 1890 en adelante. Pero ello resultará de comentario aparte.
         Por tanto, el Martinismo de Saint-Martin no tiene nada que ver con el Martinecismo y el Willermocismo; a lo más solo una aproximación semántica con las Ordenes Martinistas Modernas.

Willermocismo



         Juan Bautista Willermoz, que fuera el otro discípulo aventajado de Martines de Pasqually, es quien trató de perpetuar las enseñanzas del Maestro en el seno de la masonería. Este movimiento se manifestó entre 1772, año en que Martines de Pasqually abandonó Francia trasladándose a Santo Domingo, y 1804, fecha en que falleció Willermoz. Este instala el “Rito Escocés Rectificado”. Dicho rito fue aprobado en 1782, en el Convento de Wilhelmsbad, que fue presidido por el duque Fernando de Brunswich y en el cual estuvieron presentes la mayoría de los poderes masónicos europeos.
         Willermoz da forma al Rito Escocés Rectificado que estructura en dos círculos. El exterior, conformados por los grados de Aprendiz, Compañero, Maestro Masón, Maestro Escocés; y el círculo interior que es secreto, formado por los grados de Caballero Benefactor de la Ciudad Santa, el que a su vez está dividido en tres secciones: Novicio, Profeso y Caballero. El círculo exterior transmite la enseñanza teórica, y el interior la practica del Martinecismo.
         Por tanto, el Willermocismo ha venido a ser una especie de continuación del Martinecismo, pero enfrascado en un molde templario en el interior del Rito Escocés Rectificado. Martinecismo y Willermocismo resultan ser compatibles entre sí, pero ambos no tienen nada que ver con el movimiento que genera Saint-Martin en lo que hemos denominado con el nombre de Martinismo de Saint-Martin.

Martinismo Moderno o Neo-Martinismo



         El Martinismo moderno comienza con la invención, por parte de Papus, de la “Orden Martinista”, el que se hace acompañar por 21 miembros que dan origen a un Supremo Consejo. A esta estructura se le asignan primeramente cuatro grados, a los que se le añaden luego 3 más, sumando un total de 7; cada uno de ellos con sus respectivos rituales. Papus incorpora las enseñanzas de Louis Claude de Saint-Martin, más todo un arsenal de disciplinas propias del neo-ocultismo, como es el caso del tarot, la astrología, las diversas mancias, la cábala, la numerología, etc., que se están poniendo de moda  en Francia por  los años de 1880.
         El movimiento martinista de Papus se caracteriza además por mantenerse independiente, en sus comienzos, de toda conexión masónica. Se inician a las mujeres en igualdad de condiciones que los hombres y logra una exitosa combinación entre la “iniciación libre” y la de “logia martinista”, siendo ambas igualmente reconocidas.
         Como en toda obra humana, surgen las discrepancias, los cismas y el error se multiplica en forma piramidal según pasa el tiempo. Nacen numerosas ordenes Martinistas, de la más variada tendencia dogmática y la desconfianza surge entre los iguales. Finalmente ninguna orden reconoce a la otra y terminan declarándose la guerra con declaraciones múltiples de “irregularidad”.
         He aquí la marcada diferencia que existe entre el Martinismo de Saint-Martin, y la estructura llamada “Orden Martinista”.

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         Hemos querido dar esta explicación para ubicar someramente a nuestros investigadores en la senda correcta a fin de que observe el peregrinar de la Doctrina a través de la columna vertebral de la Tradición Occidental y Cristiana que resultan ser algunas órdenes y sociedades secretas.
         Sin embargo, no aportamos nada nuevo, puesto que toda la información que pueda existir sobre la materia se encuentra en manos de los archivos de las diferentes Ordenes esparcidas por el mundo, como de investigadores-escritores que también están ligados a ellas. A lo más si algún mérito tiene el presente estudio es poner estos antecedentes en orden y desde un punto de vista más que nada imparcial. La meta es rescatar la Doctrina original y colocarla en lo posible, en su más justa dimensión.
         Nuestra historia no se pierde en la noche de los tiempos, sino que podemos remontarla a sus orígenes en lo divino, y ver como ha transitado por la génesis de las religiones del mundo hasta instalarse en el seno de las órdenes y sociedades de todos los tiempos. Estas existen y han existido, como las religiones, porque tienen una filosofía que transmitir, siendo su razón de ser mostrar algunos vislumbres de la Doctrina Eterna; no hay otra razón. Nosotros, de tanto en tanto, nos congregamos al interior de estas estructuras para conocer en mayor profundidad los postulados que facilitan el logro de una mayor y más completa regeneración o reintegración de la humanidad a su condición primitiva de pureza y felicidad. Este es el camino señalado por los grandes instructores e iniciados del mundo; es la vía que nos han mostrado con escritos y persuasión, los iluminados de todos los tiempos, es la senda que hemos querido abrazar con decisión, quienes conscientes de nuestras humanas  debilidades, vislumbramos que al final del camino y solo con esfuerzo existe la posibilidad de ser mejores instrumentos al servicio de la Divinidad.
                        Veamos pues el desarrollo de nuestro estudio y mediante la explicación de los temas a continuación, quizás podamos persuadir a alguno a pasar de un estado de mera iniciación a una comprometida causa de apostolado. Rescatemos pues, nuestros Orígenes, Historia y Doctrina.

 
ORA, LEGE, LEGE, LEGE, RELEGE, LABORA ET INVENIES
 
+Eques ab Aquila Coronata


3 comentarios:

  1. Le agradezco, ante todo, por la valiosa información aportada.
    Querría hacerle una pregunta: ¿considera usted que la transmisión iniciática del martinismo de linaje ruso es perfectamente legítima? Independientemente de las desviaciones en las que puedan haber caído las diferentes órdenes martinistas, lo que no es nada extraño en esta época oscura, me interesa saber qué posibilidades existen en la vinculación a dicha influencia espiritual.

    Saludos cordiales.

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  2. En respuesta a la consulta de: ¿considera usted que la transmisión iniciática del martinismo de linaje ruso es perfectamente legítima? Debemos considerar dos cosas, 1.- Si el "martinismo ruso" es aquel que introdujo Papus en Moscú, entonces no tiene validación alguna ya que obedece a un "invento" por parte de este. 2.- si el "martinismo ruso" es aquel de "Tradición" y que surge desde el mismo de Saint-Martin y a lo largo de la cadena ininterrumpida (en Rusia) de iniciador a iniciado, entonces es autentico. La primera es un órgano de difusión del neo-ocultismo francés; la segunda es vinculación a la Tradición cristiana, como de alguna manera la entienden los ritos masónicos cristianos.

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  3. Gracias por la aclaración, ya me parecía demasiado poco seria la gente con la que me había contactado. En fin, veo que las posibilidades de acceso a una vinculación iniciática dentro del Cristianismo están bastante restringidas.

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